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Ben Nega

ūüėĀ Est√° vez no tard√© tanto. Nuevamente seguimos en el pasado ¬Ņes que no entienden? El nega Ben de 16 a√Īos est√° algo viejo, necesita descanso. Todo esto que ven √©l lo sufri√≥, quiere estar retirado.Es broma, es broma ūüôÉ En el episodio siguiente tendremos mucha acci√≥n y probablemente veamos nuevamente a nuestro Ben del presente. Nada m√°s que agregar...

... ... ...

¬°OH NO! Casi olvido algo importante... cr√©dito a Axel Me dio ideas y me soport√≥ varios d√≠as, cada vez que le ped√≠a que revisara mi edici√≥n. ūüėú

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Tic Toc

Últimamente Ben se notaba algo perdido, no se sentía con las mismas fuerzas, hasta comer era algo trabajoso. Como si fuera poco, todo estaba a punto de complicarse.

Trama

En el pasado.

En la base principal de los Plomeros se estaba llevando a cabo una reunión de alerta grado 04, todos los oficiales de rangos superiores habían sido convocados. El magistrado Gilhil no dio detalles en un principio.

El magistrado estaba en una gran plataforma flotante en el centro. Frente a él se encontraba la oficial suprema de todos los Plomeros, la Magistrata Yirah. Nadie estaba por encima de ella y casi nadie se encontraba en su presencia.

Todos los que estaban presentes murmuraban entre s√≠, se encontraban algo ajenos a la situaci√≥n. Algunos teorizaban sobre la raz√≥n de ser convocados: Tal vez los Celestialsapiens hab√≠an sido afectados por un virus que los hac√≠a formar m√ļltiples agujeros negros por toda la galaxia; o tal vez se estaba produciendo una extinci√≥n masiva de varias razas debido a la hambruna que afectaba los cuadrantes este.

Magistrata Yirah: Magistrado Prior Gilhil… -Todos hicieron silencio- debe ser un asunto de suma prioridad si todos, incluyendome, hemos sidos citados.

El magistrado permanecía firme, no se sorprendió de que la Magistrata lo identificara, a pesar de ser la primera vez que se veían en persona. Algo en lo que destacaba era su conocimiento de todo lo que rodeaba actualmente a los Plomeros..

Este era un momento clave, debía armarse de valor. Le tomó par de segundos ver la manera correcta de dar explicaciones. Se apartó ligeramente dejando a Ben a la vista, quien se había mantenido tras él desde que llegaron.

Magistrado Gilhil: Unas semanas atr√°s se present√≥ este caso. Este ni√Īo carga consigo tecnolog√≠a nivel 20 y‚Ķ

Magistrata Yirah: Estoy al corriente de este acaecimiento -Cruzó los dedos de sus manos y la plataforma en la que flotaba se acercó más- …También tengo noción de que ha amparado a este Homo sapiens pre puberto pese a sus diversas infracciones incluyendo un intento fallido de homicidio hacia su persona - Hizo contacto visual con el chico.

Sentir su vista sobre s√≠ caus√≥ que Ben se intimidara. Ella no mostraba odio ni intenciones de lastimarlo, pero su mirada era penetrante. √Čl sab√≠a que era mal acusado y quer√≠a hablar al respecto, pero en ese momento sent√≠a un fuerte nudo en la garganta que amarraba cualquier palabra que pudiera decir. Se limit√≥ a tragar en seco y volver a ocultarse completamente detr√°s del magistrado.

Magistrado Gilhil: Hay algunos malos entendidos, mi se√Īora. En su momento todo ser√° aclarado y √©l deber√° hacerse responsable de lo que pudo infringir, pero ahora no es el tiempo ¬°La vida del chico corre peligro y estoy seguro que la de nosotros tambi√©n!

La Magistrata no se inmutó ante las declaraciones de Gilhil, aunque no se puede decir lo mismo de muchos de los allí presentes. Las caras de asombro no se hicieron esperar.

Magistrata Yirah: A√ļn no ha esclarecido sus fundamentos del porqu√© se est√° llevando a cabo este c√≥nclave.

Magistrado Gilhil: -Suspiró y guardó silencio un breve momento- Tampoco lo tengo claro… - No pudo evitar su cara de decepción- pero hace par de días capturamos al cazarrecompensas más notorio de la galaxia, Timer…

Tras mencionar ese nombre, captó la atención de todos. Timer era buscado en casi todos los cuadrantes, pero era bastante escurridizo y exitoso en lo que hacía. La noticia de que por fin fue capturado no era algo que imaginaban escuchar.

Magistrata Yirah: ¬ŅEse ser inmoral va a divulgar informaci√≥n relevante?

Magistrado Gilhil: No - suspiro-... ya no puede. Tras fallar en su objetivo, cometió un acto suicida. Nunca vi a una persona tan eficiente en su trabajo, ser tan precipitado y mostrar tanto terror ante lo que podía pasar.

Ben no pudo evitar asombrarse ¬ŅSu mat√≥n estaba muerto? Estaba desconcertado de o√≠r eso. Timer se ve√≠a √°gil, peligroso, experimentado y exitoso en lo que hac√≠a ¬ŅQu√© podr√≠a aterrarlo a tal punto? Un escalofr√≠o subi√≥ por su espalda, sinti√≥ todo a su alrededor en c√°mara lenta. Los latidos de su coraz√≥n se sent√≠an como bombas que quer√≠an explotar su pecho. Estaba en shock.

Los oficiales comenzaron a subir la voz, no tardó en perderse el orden.

Las emociones estaban desbordadas, todo allí era un caos, con excepción de la Magistrata y el magistrado. Ambos permanecían tranquilos, uno frente al otro. No apartaban la mirada de sí.

De un momento a otro y sin perder la compostura, la Magistrata despleg√≥ unas enormes y llamativas membranas rojizas de una longitud aproximadamente ‚ÖĒ de su estatura. Todos quedaron casi hipnotizados al verlas. Hubo silencio.

Magistrata Yirah: Magistrado ¬Ņc√≥mo es posible que un adalid preponderante como usted se precipite solo bas√°ndose en los comentarios sin fundamentos de un ser con una psique comprometida?

Magistrado Gilhil: Mi se√Īora yo‚Ķ.

Magistrata Yirah: Creí que podría mantener su profesionalidad en este caso a pesar de la similitud que engloba con la desafortunada vivencia que usted aconteció de crío.

Ben se apart√≥ un poco, miraba al magistrado con curiosidad tras escuchar esas palabras ¬ŅA qu√© ella se habr√° referido con eso?

Magistrata Yirah: Queda destituido del caso. Tome el tiempo necesario para sobrellevar su pesar y restablecerse. Le certifico que el artilugio será neutralizado y la criatura reformada. - El decreto fue dado, no había más nada que decir. Ella abandonó el lugar.

Los dem√°s oficiales permanecieron tranquilos observando la escena, pero no tardaron mucho en comenzar a retirarse.

Todos salían de la sala, pero el magistrado Gilhil seguía allí parado. No lo podía creer.


Ben caminaba, llevaba algo de prisa debido a una persona que lo escoltaba. Era un oficial alto, con apariencia grotesca y movimientos bruscos.

Poco después de que la Magistrata se fuera y los demás oficiales estuvieran saliendo, este Magistrado se acercó y lo arrebató de al lado de Gilhil sin que este pudiera hacer nada al respecto. En un principio, Ben se negó a avanzar, había puesto resistencia y gritaba, pero al poco tiempo fue forzado. Estaba agotado, todo era en vano.

'Magistrado Hulka: Mantén el paso, insignificante humano. - Lo empujó un poco. Su tono era seco y amargo.

Aprendi√≥ que las apariencias pod√≠an enga√Īar, pero en definitiva, este oficial no le daba la confianza de dirigirle aunque sea una palabra. Hasta su nombre era fuerte ¬ŅC√≥mo se llamaba? Oh, cierto, Hulka‚Ķ Magistrado Hulka. Lo escuch√≥ momentos atr√°s de parte de otro oficial que lo saludaba al pasarles cerca.

Hablando de apariencias físicas, no pudo evitar que le vinieran a la mente todos esos oficiales. Ellos eran de especies tan diferentes entre sí, pero mantenían una misma armonía. Si tan solo los humanos de una vez por todas aprendieran a sobrellevarse, muchos problemas se resolvería.

La larga caminata y toda la situaci√≥n lo llevaban sumergido en sus pensamientos. Ni siquiera sent√≠a las ataduras que ten√≠a en sus mu√Īecas. En un principio, cuando Gilhil lo captur√≥ y neutraliz√≥, sent√≠a un fuerte ardor donde estaban, pero ahora es como si se hubiesen desaparecido.

El Magistrado Hulka se detuvo de repente, por consiguiente Ben lo hizo. Estaban frente a lo que parecía ser una puerta.

Permanecieron allí parados hasta que una especie de luz roja de escaner los revisara. Tras finalizar, el acceso fue permitido. Ben desconocía hacia donde irían, pero sospechaba que era a una celda al igual que su primera vez allá. Ambos se adentraron donde la puerta se abrió.


La habitación era un poco oscura en comparación de las demás salas que había visto en ese lugar. No sabía que le esperaba y más ahora que sigue siendo tratado de culpable de crímenes mayores, pero ese sitio no lucía como una prisión.

¬Ņ¬Ņ??: Espero que nadie te haya seguido.

Ambos dirigieron su vista hacia quien había hablado. Era otro Magistrado, uno con apariencia acuática, como un tiburón terrestre tal vez. Llevaba un casco con lo que parecía ser agua.

Magistrado Hulka: Labrid…

El oficial Labrid se acercó a ellos. Sin aviso previo levantó a Ben a la altura de su cara.

El chico no podía evitar el horror que sentía en ese momento. Era un joven humano no muy bienvenido allí que se encontraba con estos tipos sospechosos. El pensamiento de que su tiempo estaba llegando, era algo inevitable.

Magistrado Labrid: Ah, pobre criatura. Mira como lo horrorizas, Hulka. -Lo observó unos segundos para luego bajarlo al suelo.

Ben se quedó en shock. Sentía el sudor frío bajar por detrás de su cuello, su cuerpo temblaba un poco.

Magistrado Hulka: Espero que √©l tenga raz√≥n, estoy arriesgando mi pellejo en esto. -Dijo con algo de enojo, ignorando el comentario de su compa√Īero.

Magistrado Labrid: Bajale a la ira. S√© que tienes consciencia de que algo anda mal. √Čl tiene un punto que no se puede ignorar - Dirigi√≥ su mirada hacia un extremo la habitaci√≥n.

El Magistrado Gilhil salió a la vista de ellos y se acercó en la posición en la que estaban. Ben no lo podía creer.

Magistrado Gilhil: Tenemos un problema. No he tenido éxitos en mis intentos de volver a contactar al creador. No sé qué está pasando, pero por ahora estamos solos. - No perdió el tiempo en dar más explicaciones y lamentarse por lo sucedido en la asamblea.

Luego de hablarle a los oficiales, posó su mirada en Ben. Estaba muy confundido, pero más calmado. Se acercó a unos centímetros de él y se puso en cuclillas para quedar más a su altura.

Magistrado Gilhil: Estos caballeros est√°n de nuestro lado, no temas. S√© que todo esto debe traer confusi√≥n, agreg√°ndole tu estado de agotamiento e incertidumbre. Solo te pido que te enfoques y conf√≠es ¬ŅPuedes hacerlo?

Ben no estaba muy seguro. Todo esto le enredaba la mente, pero tampoco tenía mucho que perder. El Magistrado se veía como un ser muy entregado a lo que hacía y a pesar de lo visto en la conferencia una hora atrás, él sí le tenía cierto grado de confianza. Asintió con la cabeza de forma leve.

Magistrado Gilhil: Muy bien, por ahora debemos dejarnos de formalidades. - Se tomó el atrevimiento de quitarle las esposas a Ben.

Este se quedó mirando por unos segundos el dispositivo, no se hizo esperar la idea de ser nuevamente libre y huir lo más lejos posible. Era muy tentadora. Cerró los ojos y suspiró.

Tras unos segundos decidió hacer contacto visual con Gilhil. Hoy no era el día de romper votos de confianza.


Las instalaciones estaban muy recurridas debido a la llamada de todos los oficiales de rangos superiores, eso sin contar a los subordinados que los acompa√Īaban. Abrirse paso sin darse a notar era complicado, sobretodo porque andaban con el ni√Īo. El pasar desapercibidos no era una tarea f√°cil.

A pesar de todo, vieron una oportunidad. Todo estaba concurrido, sí, pero sólo en áreas específicas: La gran mayoría eran oficiales ocupados que estaban haciendo los preparativos para partir cuanto antes y proseguir con sus investigaciones; Mientras, de los otros restantes, una buena parte se estaba tomando un break. Muchos de ellos no se habían visto en un largo tiempo y ahora se reencontraban, no perderían la oportunidad de recrearse un poco.

Gracias a lo anterior, pudieron adentrarse por diferentes rutas sin que nadie tuviera la suficiente atención en ellos.


No tardaron mucho para llegar a la sala de control. El magistrado Gilhil tenía un plan, no estaba seguro de si sería suficiente, pero era lo que mejor tenía en mente. Allí se manejaban todas las armas de protección de la base y el escudo protector. Era una maquinaria enorme y de las más sofisticadas.

Al entrar, todo estaba desolado. Dado la importancia de ese lugar, siempre debía estar habitado con un personal especializado que lo maneje. Que raro.

Magistrado Labrid: ¬ŅD√≥nde est√°n? No deben movilizarse lejos de aqu√≠.

Los otros dos magistrados mantuvieron silencio. Ben por su parte a√ļn no comprend√≠a lo que har√≠an en ese lugar, solo estaba siguiendo sus pasos.

Magistrata Yirah: Esto es inconcebible. Me rehuso a aceptar este desacato. - Llam√≥ la atenci√≥n. Esto no pod√≠a ser posible ¬ŅC√≥mo lo supo despu√©s de tanta cautela? All√≠ estaba ella junto con varios oficiales armados a su disposici√≥n. Hab√≠an sido esperados.

El ambiente en la sala se estaba tomando tenso.

Magistrado Gilhil: Magistrata Yirah, deberá perdonarme -Nadie se atrevía a dirigirse así a ella- Siempre he caminado bajo la sombra de la ley, pero cuando decidí ser Plomero, también juré proteger otros Principios que sobrepasan más allá. No puedo obedecer su orden.

La Magistrata comprendía que Gilhil había llegado demasiado lejos. Sus razones eran nobles, pero su cordura era cuestionable. En cuanto a los otros dos, deberían ser procesados por su complicidad.

Magistrata Yirah: Ha sido suficiente, ustedes…

El dispositivo de Ben interrumpió el momento. Tras varias horas de silencio, ahora volvía a hacerse notar. Emitía ese incómodo pitido característico. Paralelo a eso, se comenzaron a escuchar estruendos en las afueras. Algunos gritos y disparos lo complementaban.

La Magistrata guardó silencio, centraba su audición en tratar de identificar qué estaba pasando. Comenzó a caminar en dirección hacia las afueras de la sala cuando una fuerte explosión impactó cerca de ella lanzandola a varios metros de distancia.

Los soldados presentes apuntaron sus armas hacia lo que se aproximaba.

No se pod√≠a ver nada con claridad, hab√≠a mucho humo, pero algo que pudieron identificar fue una gran silueta entrar a la sala. Seg√ļn avanzaba, de detr√°s de ella salieron unas 10 m√°s peque√Īas y delgadas que se organizaron a su lado.

¬Ņ¬Ņ??: ¬ŅD√≥nde est√°? - Reclamaba ese ser.

El humo comenz√≥ a disiparse revelando a quienes escond√≠a. No lo pod√≠an creer, el l√≠der de la armada m√°s poderosa de la galaxia estaba all√≠ en persona ¬ŅC√≥mo evadi√≥ la seguridad? Probablemente la movilizaci√≥n del personal que controlaba las barreras de defensas para poder montarles esa emboscada a ellos 4, tuvo que ver. Vaya suerte.

Emperador Milleous miró a todos los que estaban allí hasta que encontró lo que buscaba.

Emperador Milleous: -Sonrisa- Ahí estás, por fin… ahí estás. - Sacó su larga lengua babeante tal y como hacía un ser hambriento que tenía frente de sí su plato preferido.

Después de todo, la intuición del Magistrado Gilhil, era acertada.

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